viernes, octubre 09, 2009

Blind Kissing Agreement


Los Amantes - Magritte

Hagamos el trato, me besas en mis sueños, me besas a distancia, me besas en las sombras, me besas tras mis ojos, me besas en la espalda…

No me tomes en cuenta las imperfecciones, déjalas pasar, ponlas bajo la alfombra, déjamelas a mí, se que hacer con ellas…

No pienso pedir más nada, solo quiero que sepas que a cambio, te besaré en mis sueños, te besaré a distancia, te besaré en las sombras, te besaré los ojos, te besaré la espalda…

Sólo cierra los ojos, no te alejes de mí, la vida da vueltas, aunque no son perfectas, pueden ser hermosas, si es que coincidimos… Sólo cierra los ojos y hagamos el trato.

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domingo, diciembre 31, 2006

Bien Pudiera Ser


A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

—Alfonsina Storni, Fragmento de Bien pudiera ser

Nunca había reparado en que la primera parte de amargura es amar, en efecto una antecede a la otra. No solo porque esta mañana había despertado, más bien se había incorporado del lecho, leyendo poesía de la Storni o porque anoche estuvo leyendo su propia versión de Veronika decide morir y entre una página y un SMS se daba cuenta de cuanta falsedad cabe dentro de algunas palabras, sobre todo cuando éstas encuentran quien quiere creerlas.

Tratando de cambiar de parecer, a pesar de que haber creído atesorar todos los intrumentos para que el acto fuera infalible, buscó unos cuentos de Quiroga a ver si por miedo o fascinación espantaba su idea de morir, pero sus ojos estaban llenos del mar y la escasa hendija que le permitía apreciar el mundo exterior solo la hacía recordar a Poe y a Lugones.

Haciendo honor a su afición por las listas recordó algunos nombres de suicidas famosos, y acto seguido pensó que los suicidas anónimos deben ser más... Igual, la Woolf siempre estuvo entre sus favoritas... Entendió también, y ahora pidió exusas al cielo por haberlos tildado de superficiales, a aquellas personas que dan importancia a los ganchos que sostienen las cortinas del baño o a que en las salas el mobiliario haga juego entre sí, eso también son motivo para estar vivos, cualquier ilusión interna o externa lo es. Quizás debió tomar el ejemplo, aunque ya no era tan importante por cuestiones de tiempo.

Dos tardes antes, después de haber hablado con Marco Antonio, y entendiendo que él le había dicho que no sería más su Cleopatra, escribió sus últimas letras luego de que sus lágrimas y sus oraciones habían limpiado su alma.
Escribió una carta a sus padres pidiendo perdón por no haber podido seguir adelante, les explicó que en verdad ellos no tenían nada que ver en su decisión y le agradeció por todo lo que habían hecho por ella, que no le explicaran a sus sobrinos... A su hermano, le dejó una nota con sus números de cuentas y le pidió que organizara todo, solo él sabía de qué estaría hablándole. Sacó a su perro de la habitación, por cuestiones de estética meramente, pues no quería que el perro fuera a ensuciarse.

No quiso llamar a sus amigos cercanos, para no involucarlos en esto, además tampoco creyó que la entenderían y pidió a Dios que la perdonara nuevamente. Tomó todos los calmantes que pudo y hasta unos jarabes que encontró en su botiquín, se tumbó en la cama y con el mando a distancia puso History Channel para no sentirse tan sola...

Despertó dos días después con el firme propósito de esta vez no fallar. Ahora está esperando el momento adecuado, como sus padres acabaron con cualquier elemento que sirviera para lograrlo, ideó otra manera... Sólo espera un momento a solas y trata de actuar como si todo estuviera bien.

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lunes, diciembre 11, 2006

I said goodnight, not goodbye...


Haría falta un batallón de estrellas que tapizando el cielo lo iluminaran de tal forma que me impidieran notar si es día o noche.
Haría falta que enmudeciese y aún así podría pensarlo y sería igualmente válido…
Haría falta que mi corazón dejase de latir, y que por mis venas no corriera más sangre…
Haría falta un billón de millardos de cosas que detuvieran el tiempo y trabaran las agujas del reloj…
Haría falta una serie de equivocaciones infinitas que torcieran mis sentidos…
Haría falta un ciclón devastador que borrara mi interior, o un terremoto destructor que combata la ilusión…
Quizás haría falta desconectar mi cerebro de mi corazón, pero si me quedara un impulso de vida, daría lo mismo…
Y harían falta más cosas para que pasara una noche en que mis ojos se cerraran sin desearte buenas noches…
Porque cada noche te arropo, te deseo dulces sueños y te doy besos de en la frente y en el pecho…
Dibujo tu silueta a mi lado sólo con mis ojos y siento el calor de tu cuerpo en cada aliento…
Que quizás no lo sepas pero seguro lo sientes…
Que aún no las requieras, o inclusive las quieras, no tendrás que pedirlas…
Y quiero que lo sepas de una vez para siempre: mis buenas noches son tuyas, todas las veces…

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miércoles, noviembre 29, 2006

This Killing Emptiness


Que esta mañana desperté con las ganas. Con las ganas de estar a tu lado. En cambio a mi lado sólo está el vacío. Un vacío que me asusta y me saluda esta mañana, como cada mañana, tan amistosamente. Un vacío al que le temo porque está lleno de mí, que desborda los límites, que se ha vuelto mañoso, que me mira a los ojos y me sonríe con cinismo. Me pregunta por ti y me lleva a bailar a la luz de tu ausencia, me invita a unas copas con el olvido pero es mi corazón el que paga las cuentas.
Cada mañana siento temor de que el vacío se quede conmigo. Me armo de valor, me pongo la sonrisa. La mantengo en mi cara hasta la media noche, cuando la resignación amablemente me devuelve a sus brazos, y llena de miedo me entrego otra vez y dormimos juntos, frotamos los pies, lo siento más frío, lo arropo a mi lado…
Vuelve a amanecer y comienza el ciclo…

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martes, noviembre 14, 2006

Message In A Bottle

Gustave Klimt

Cuando tengas tiempo, quiero que me des un beso. Un beso de esos que despeinan el alma, que le ponen los pelos de punta a mi soledad, que muerden antes de llegar a tocarte, de los que mutan sabores, en los que hay duelo de lenguas, de los que se cierran los ojos y no se quieren volver a abrir, que se dan con rabia pero saben dulces, de los que duras diez días recordando... Cuando tengas tiempo, quiero que vengas y me des un beso.

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jueves, noviembre 09, 2006

Fictional Foot Massage


En mi piso trabaja una muchacha, unos cuantos años más joven que yo, que de cuando en cuando se pone unas sandalias, que según ella la hacen sentir “sexy”, y tendrían que ver su cara y la picardía que quema en sus ojos cada vez que las lleva y se apoya en cualquier archivo, doblando una de sus piernas y batiendo sus pestañas y le comenta al primero que pase que se siente sexy

Es sumamente graciosa… Esta mañana traía puestos otros zapatos, y la cuestioné por las sandalias y respondió con una expresión desganada que hoy tenía dolor en los pies.

Me puse a pensar la de veces que he sentido ese dolor en mis pies y todo lo que mis pies han hecho por mí… En verdad creo que en su caso hacía un paralelismo entre pies y corazón, no me consta, la juzgo por su expresión.

A mí me gustan mis pies, de hecho tengo como un fetiche en los zapatos… Mis pies me mantienen “en pie” día tras día, hace rato que lo vienen haciendo… Cuanto aguantan mis pobres pies... Veinte y cuatro horas, del amanecer al anochecer y todo lo contrario, un día tras otro.
Me han llevado lejos, me han hecho dar vueltas sobre lo mismo, me han permitido bailar hasta que me falte el aire… Me quitan el aburrimiento porque me pinto de colores las puntitas… Me han hecho subir escaleras que no llevan a ningún lado durante muchas horas de mi vida… Me han permitido ofrecer placeres entrelazándolos desnudos bajo impúdicas sabanas con otro par de pies… Acariciar un cuerpo ajeno con mis pies, deslizarlos por alguno que otro pecho en dirección sur y allí jugar a sentir como otras ganas le ganan a mi ganas…

No lo había pensado… Me gustan los masajes en los pies, me los hago yo misma, a menudo… Pero estoy añorando otras manos que los mimen, deseo una mirada pícara que mire mis ojos mientras en su boca desaparecen uno tras otro los deditos de mis pies, tan deliciosamente que pierdo de vista el color de sus puntas…
Quiero un masaje de pies al estilo Pulp Fiction...

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Growing Pain. Growing Joy.

No sé si mi hermano lo recuerda, pero siendo niños, había un adornito, como un porta velas de bronce, en el que reposaba una velita colorada sin esencia, no como las que hay ahora que huelen a todas las delicias imaginables en el mundo.

Alguno de nuestros padres, asumo, porque en verdad no lo recuerdo con exactitud, nos dijo que escribiéramos en pequeños trozos de papel nuestros deseos, los dobláramos pequeñitos y los pusiéramos debajo de la velita y eventualmente se harían realidad. Recuerdo, que la mayor parte del tiempo, los míos se trataban de boberías de niña, cosas materiales, por ejemplo.

Como mi cumpleaños se acerca, me ha dado por recordar. Me viene a la mente un deseo en particular en el que ponía que yo quería ser grande. Yo quería saber tanto como mi hermano mayor o como mi prima Nora, en ese momento mi definición de grande quizás sólo se trataba de poder contar hasta 1,000 ó entender qué rayos eran los números reales, o saber el nombre de cada uno de los continentes…

Pero como a fuerza de “desear” las cosas, eventualmente suceden, pasó. Crecí, mucho, según me comentó la que fue mi niñera mientras compartíamos el pasado sábado… Y creciendo aprendí tantas cosas que ocurren en los cinco continentes… Y que además de números reales hay imaginarios… Y que los números, y el amor de mis padres, son infinitos, o sea que no importaba si aprendía a contar hasta 1,000 sí igual nunca iba a terminar de contarlos…

Aprendí la diferencia entre amor y obsesión, que los extremos existen y están más cerca de lo que pueda cualquiera imaginar, aprendí las palabras mágicas, aprendí que la diferencia entre una adulto y un niño consiste sólo en “diplomacia” y el costo de los juguetes… Aprendí que ser humano es más difícil de lo que se oye… Aprendí que no a todos voy a gustarle y a que no me importe, porque siempre puedo jugar el juego de manteniendo mi integridad decirle al otro lo que quiere escuchar, y no hago daño a nadie con esto!

Aprendí que los planes son múltiples, no puedo adherirme a uno y frustrarme si no era “ese”, pueden desaparecer en un instante, porque el futuro se mueve y no sólo como a mí me de la gana, hay cantidad de planos superpuestos...

Aprendí que ni el amor ni los besos deben ser pedidos, y debe sentirse uno muy agradecido en recibirlos… Que casi siempre hay tropiezos, caídas, dolor, miedo, pero también que con un simple golpe de ojo, estas “tragedias” pueden convertirse en verdaderas bendiciones.

Entendí al fin la metáfora que nos regala la Naturaleza con los arco iris…

En verdad, crecer, fue un buen deseo, y era tan fácilmente realizable que en sí mismo me enseñó la paciencia… Todo es cuestión de tiempo…

No llegué a saber si el recipiente de los deseos fue una creación la imaginación de los mayores para mantenernos entretenidos en algo, pero aún hay días en que escribo papelitos con la esperanza de que algún día, sin prisas, se cumplan.

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martes, octubre 24, 2006

Indigo Eyes


Cada vez que la veo, me veo a mí. Como yo, tiene la mirada perdida, pero le sonríe a todos todo el tiempo. Podría no tener dientes y no lo notarías. Se desplaza por el pasillo, porque no camina, juro que flota. Lleva las gafas torcidas, como mi vida, y se que las usa para esconder sus sonrojos. Parece distante, solitaria, inalcanzable. Estoy segura de que no se peina a menudo y que le cuesta bajar a la Tierra. Vive en su mundo. Vivo en mi mundo.
Se casó muy joven y ahora no sabe que hacer con esto. Habla despacio y en tono quedito, con la misma paciencia con que el sol empieza a ocultarse tras las montañas. Parece que sufre pero luce tranquila. Cuando baja la mirada, al compás de sus palabras, siento ese dejo de tristeza, que no se si es añoranza o es dolor.
Si sus ojos llegan a cruzarse con los otros, los rubores se apoderan de su faz. Pero si llega el momento, mira de frente y puedes mirar a través de sus ojos los atardeceres rosados que habías visto jamás y oyes risas de niños que no puedes ver.
Si habla, su voz es tan franca como franca es la lluvia que muere en mi techo. La rodea una luz, un halo de estrellas, un olor a flores con todos los colores de la primavera.
Quizás no nos parecemos tanto.

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domingo, octubre 08, 2006

These eyes...



Si no fuera por esos ojos, no habría nunca reparado en tí. Todavía recuerdo la primera vez que coincidieron. Ellas. Nuestras miradas. Fue como si tuviesen vida propia. Cuando sientes una suerte de fuego, palpable, tangible, que brota por tus ojos y se encuetra con otro fuego de igual magnitud. Luego viene el pudor, la vergüenza, el recato. Y quisieras dar marcha atrás a esa corriente de pasión irreverente que se escapó de tus entrañas, de donde nunca debió salir. Debió quedarse en tu ilusionario junto con tu colección de amaneceres imposibles.
Pero sin poder evitarlo, se inicia otro juego de fulgores asesinos que destellan en los cristales del tiempo. Arde en silencio. Grita quemando. Vuelve el duelo de miradas destinadas a morir en el abismo... Y cada vez pasa más rápido y la noche me cuenta un cuento y me hace creer que quizás me acerque a ti.
Aspiro mi cigarro, tomo un sorbo de mi vaso, bajo la mirada hacia la izquierda, miro al espejo que hay detrás de la barra del bar y ahí encuentro nuevamente dos antorchas que se clavan nuevamente por mi pecho, por mi frente, al fin llegan donde iban, a mis ojos... Un suspiro.
Cruzo los dedos por debajo de mi bolsa... Levanto la mirada y veo tu ausencia. Tanto amor para olvidarlo. Pensé: Qué va! Si esta noche rezaré para volver a coincidir contigo. Me levanté de mi silla, caminé hacia la puerta y al tirar de esta encontré colgando tu mirada.

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domingo, octubre 01, 2006

In my room

Hay días en los que sólo quiero estar en mi habitación, y esconderme del mundo, y esconderme de tí... Esos días sólo busco esconderme entre los pliegues de mi almohada, y volverme tan chiquita como Alicia... Y fundirme en el colchón y cerrar los ojos y cerrar los puños y golpearlo fuerte, que sería como golpearme a mí misma... Y llorar de rabia y bañarme en lágrimas saladas como el mar y escuchar el silencio de los peces y al fin soltar mi respiración y descansar...
Navegando en mi mente quisiera encontrar un recuerdo feliz para preguntarle qué hacer en esos momentos o encontrarme con aquéllos que piensan que yo soy genial y sentir simplemente el calor de un abrazo o encontrar un cachorro agitando su rabo en señal de cariño... Pero vuelvo. Encuentro lo mismo. Encuentro la calidez de mi alma solitaria y la tibieza de mis lágrimas y sólo se me ocurre cantar una canción que me haga feliz.

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Dont want no more of the crying game

Asfixia… Sí, me ahogo. Ya no puedo respirar y solo salen dos lágrimas ridículas que delatan a los que no saben hablar. Quisiera mirar hacia arriba y encontrar qué es lo que me está hundiendo antes de enviarme directo al abismo…Y en el abismo perderme… Y en el abismo encontrarte… Y disfrutar en silencio la innombrable sensación de desdoblarme, desconectando los pensamientos de mi cuerpo… Perderme y me pierdo, por las calles de tu cuerpo (o de mi cuerpo, ya no recuerdo la diferencia), con la música de tu voz… me pierdo en mi cuarto azul, con la música que escupe el televisor, y me pierdo en una pintura de Chagall donde todos parecen flotar… Y me pierdo en la noche de tu pelo, hipnotizada con la música del mar… Y me pierdo en las sombras de mis párpados… Y abro los ojos, pero sigo aquí, y ya no quedan más lugares donde esconderme a llorar… Y abro los ojos y no estás… Y despierto y ya no quiero llorar más.

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jueves, septiembre 28, 2006

Me & Bobby McGee



Me gusta bromear contigo mientras alimentamos nuestros cuerpos escuchando a Janis Joplin, en ese precioso momento en que las palabras empiezan a decir cosas que no queríamos decir y ellas deciden por sí solas la intención que han de poner. Me gusta mirar hacia el cielo y encontrar que la noche me regala un guiño, y estás ahí junto a mí, y aunque parezca tonto tú también lo ves… Me gusta que me acaricies la espalda cuando nos tumbamos en el sofá por las noches a mirar aquel rectángulo que proyecta las imágenes de personas que se nos han hecho más familiares que nuestros parientes. Llenamos el silencio sin palabras. Me gusta salir al patio porque adentro no me dejas fumar, y meter los dedos en la tierra para sentir que anclo en este plano mientras me fumo tu aliento y saboreo tus labios. Me gusta que me observes en el baño, igual yo finjo que no se que estás… Me gusta que me muerdas con los ojos mientras paso las hojas del periódico de ayer. Me gusta que te metas a la ducha y me regales una cascada de burbujas cuando ya no escucho nada…Sólo siento.

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jueves, septiembre 21, 2006

Voyeur


Ayer te observaba como si no estuviera presente. Como si fuera un fantasma sentada en una silla blanca de plástico. Pero al parecer mi mirada fue tan densa que me miraste. Me gustó esa mirada. Mucho. Entornaste los ojos, desenfocando y enfocando y tragando en seco, como de susto. En verdad mirarte es como mirar una serie en la tele nunca se sabe si sueñas o ves lo que va a pasar el día de mañana. Y no hablas, no, si resulta que a veces enmudeces como una tapia. Igual te regalo una sonrisa, porque te la mereces…

Sin embargo intento refugiarme dentro tuyo a contar margaritas, esperando que sea la última vez que tenga que hacerlo. Además, cuando tus ojos atrapan los míos me siento a salvo, y al mismo tiempo me provoca un saltito en el estómago y casi acto seguido me fumo una estrella de fuego y a través del humo vuelvo a observarte sin temor a lo que pueda venir después.

La realidad desaparece me agacho y me cobijo otra vez en tu interior, como una intrusa, sin que lo sepas... Pero paso las hojas de una revista de chicas y finjo estar anestesiada con la música de los Blink 182 en mi IPod.

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