jueves, septiembre 21, 2006

Voyeur


Ayer te observaba como si no estuviera presente. Como si fuera un fantasma sentada en una silla blanca de plástico. Pero al parecer mi mirada fue tan densa que me miraste. Me gustó esa mirada. Mucho. Entornaste los ojos, desenfocando y enfocando y tragando en seco, como de susto. En verdad mirarte es como mirar una serie en la tele nunca se sabe si sueñas o ves lo que va a pasar el día de mañana. Y no hablas, no, si resulta que a veces enmudeces como una tapia. Igual te regalo una sonrisa, porque te la mereces…

Sin embargo intento refugiarme dentro tuyo a contar margaritas, esperando que sea la última vez que tenga que hacerlo. Además, cuando tus ojos atrapan los míos me siento a salvo, y al mismo tiempo me provoca un saltito en el estómago y casi acto seguido me fumo una estrella de fuego y a través del humo vuelvo a observarte sin temor a lo que pueda venir después.

La realidad desaparece me agacho y me cobijo otra vez en tu interior, como una intrusa, sin que lo sepas... Pero paso las hojas de una revista de chicas y finjo estar anestesiada con la música de los Blink 182 en mi IPod.

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martes, septiembre 19, 2006

Astronomy 101


Hoy se cayeron las estrellas del techo de mi habitación, en vano traté de recogerlas y volverlas a pegar… Otra vez traté de enamorarme… Al parecer lo que no ha llegado es mi tiempo… Miré al cielo, consulté las estrellas, que amablemente siempre me ofrecen respuestas cuando los caminos de la lógica parecen torcidos y las leyes de Probabilidad se ensañan en mi contra. Todo parecía favorecerme, y es que hace tiempo no me conseguía con un galán como el que me estaba poniendo Papá/Mamá Dios en el camino.

Pues resulta que como las niñas, de cualquier edad, nos dejamos engañar cuando queremos, quise dejarme engañar… Y qué bueno es cuando te engañan tú sabiéndolo, es como si el que estuviera engañando fueras tú. Me dejé llevar, y he vivido de los mejores momentos de mis últimos tiempos. Lo malo es cuando a veces olvido que se trata de un juego y olvido los pasos que no debo dar y digo las palabras que no debo decir. Es cuestión de tiempo, ya lograré obtener la maestría en amores efímeros.

O quizás son ciertas las palabras de Bosé con esto de que nunca sopla el viento a favor cuando se trata del amor y pretendes ir deprisa…
Pegaré mis estrellas con Crazy Glue y seguiré consultándolas, teniendo claro que no es al cielo que estoy mirando, en realidad sólo es el techo!

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