miércoles, noviembre 29, 2006

This Killing Emptiness


Que esta mañana desperté con las ganas. Con las ganas de estar a tu lado. En cambio a mi lado sólo está el vacío. Un vacío que me asusta y me saluda esta mañana, como cada mañana, tan amistosamente. Un vacío al que le temo porque está lleno de mí, que desborda los límites, que se ha vuelto mañoso, que me mira a los ojos y me sonríe con cinismo. Me pregunta por ti y me lleva a bailar a la luz de tu ausencia, me invita a unas copas con el olvido pero es mi corazón el que paga las cuentas.
Cada mañana siento temor de que el vacío se quede conmigo. Me armo de valor, me pongo la sonrisa. La mantengo en mi cara hasta la media noche, cuando la resignación amablemente me devuelve a sus brazos, y llena de miedo me entrego otra vez y dormimos juntos, frotamos los pies, lo siento más frío, lo arropo a mi lado…
Vuelve a amanecer y comienza el ciclo…

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sábado, noviembre 11, 2006

...That sinking feeling


Sus ojos se abrieron demasiadas veces durante la noche. A pesar de haberse tomado medio blister de Alplax. Despertó sientiendo como si todo el dolor de sus años hubiese llegado de un golpe, pero no tomaría calmantes, y no sólo por lo de las alergias, esta vez quiso sentir el dolor y retorcerse en él...
Con su primer aliento tuvo la sensación de que podía acabarse el mundo y le daría lo mismo. Sólo cifraba sus esperanzas en esa llamada... No pudo pensar en nada ni en nadie, ni hacer las miles de listas mentales para salvaguardar a aquellos que quisiera que sobreviviesen en caso de desastres... Hacer listas había sido su "deporte" favorito desde que era una niña.
Pero hoy sentía dolor al respirar, hoy sentía dolor de haberse despertado y estar viva...
Hoy por más esfuerzo que pusiera se le hacía muy cuesta arriba mantener la sonrisa. Total, en días como estos le importaba un pito que sus padres la vieran llorar. "Ojalá no me traigan a la niña". Fue lo próximo que pensó, al darse cuenta de que rodaban por sus mejillas tantas gotas de agua salada que podían convertirse en el mar...
Como cada día revisó su agenda, sintió como si se estuviese hundiendo bajo una lista de cosas pendientes más grande que el cielo. Su lista de deseos insatisfechos se había hecho muy larga, en su boca y en su corazón sólo quedó amargura. No pudo mirarse a sí misma a los ojos...
Encendió la tele y el radio, abrió la ducha y probó la temperatura del agua, dándose fuerzas a sí misma respiró profundo, y a la cuenta de tres se metió a la bañera pensando: "hoy lo único que quiero es que me escriba, me llame o me encuentre esa sola persona". Mientras, sin saber si era el radio, el televisor o solo su cabeza escuchaba una alegre melodía: "All the ducks are swimming in the water, fal-de-ral-de-ral-da"...

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jueves, octubre 26, 2006

Elevator Crush


Al fin me habló. Después de un interminable juego de miradas, cerca de 195 “buenos días” y al menos la mitad de “buenas tardes”…. Mis manos sudaban. Mi cara enrojecía, no sé, creo que sentí algo parecido a las náuseas, no lo puedo explicar.

Me temblaban las rodillas y los brazos, así que por esta vez, dentro de la cabina del elevador, pone que caben 26 personas, el espacio se hacía cada vez más angosto. No me quedó más remedio que levantar la mirada… Utilicé mi mejor recurso: mi sonrisa.

En verdad, lo que me dijo al inicio, no lo sé, solo escuché un murmullo. Sentí que era un diálogo entre una ciega (yo) y un sordo (él), yo no veía las señas que me hacía, él no escuchaba lo que yo trataba de decirle… No exagero. Creo que mis ojos se inundaron de agua salada, como colirio, y recuperé mi sentido de la vista… Creo que la ascensión destapó sus oídos y al fin escuché algo de lo que decía… No me preguntó mi nombre. No me preguntó la hora. No me habló del clima. No me dijo que las Águilas perdieron anoche… Me preguntó si creía en coincidencias o en el destino. Creo que respondí con una estúpida sonrisa, tratando en vano de recrear en mi mente si me había peinado, si no tendría algo extraño en los dientes… ¿Este color me queda bien? ¿No podría sudar menos? ¿Qué le pasa a esta cosa en mi pecho, acaso piensa salirse?

Bueno, que volvimos a las coincidencias, destino, y demás… Respondí que no, pero que a qué venía esta pregunta. En mi mente me escuchaba a mí misma llamándome tonta y preguntándome por qué no pude articular una respuesta inteligente… Sólo me salieron sonrisas nerviosas…

Pues lo que vino después, fue un cuestionamiento de su parte sobre qué pensaba yo de que nos estuviéramos encontrando en el elevador de la torre y luego en el que lleva al parqueo, y que si no me parecía raro que tuviéramos horarios coordinados de entrada, almuerzo y salida… Aún perpleja, al fin pude contestar algo, le dije que quizás me aceptara una invitación a almorzar. Entonces el que rió fue él y con esto volvió un poco de mi extraviada confianza, y vale decir que empecé a respirar otra vez.

Supo mi nombre, pues llevaba en mi lado izquierdo mi identificación del trabajo. No tenía que preguntarlo, pero pregunté: “¿En qué piso trabajas? Se limitó a sonreír y con una mirada de esas que ya sabes cuando te han pillado, respondió: 26. Lo que siguió, antes de llegar a mi piso, no lo puedo entender mucho, nos dijimos un par de boberías. Más risas. Nunca el trayecto hasta el piso 23 había sido tan largo para mí… No sé si me besó. Si lo besé. No recuerdo haberle dado mi número, ni que me diera el suyo… No sé hasta dónde llegó la pasión.

En verdad, todavía no preciso si fue un sueño o fue real. Lo que aún recuerdo es que al fin escuché el aviso de que llegamos al piso 23. Avancé unos pasos y sin llegar a voltear totalmente balbuceé: Tenga buenos días.

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lunes, octubre 23, 2006

Hey Jealousy


Anoche estuve con unos amigos viendo una película que me fascinó, hacía tiempo que no experimentaba este tipo de placeres. La peli es una comedia romántica de Subiela, Lifting de corazón, buenaza a mi juicio, y justo lo que necesitaba, pues mostraba paisajes hermosos de Buenos Aires y de Sevilla.
El tema no cansaba, los diálogos no eran pesados, los tintes románticos me dieron ganas de estar enamorada como tonta, las partes cómicas me desprendieron carcajadas... El punto es que luego de mirarla y ya llevándola a mi interno, me puso a pensar en los celos. Pues la trama principal gira en torno a un episodio de infidelidad.
Los celos son algo que nos mueve al inicio de los tiempos, son sentidos por seres humanos y por animales... Son un mecanismo de defensa primitivo que se dispara cuando sentimos que está habiendo o puede haber una intromisión en nuetro territorio.
Los celos por definición van opuestos a la confianza. La consecuencia de ellos es letal, genera un ábanico de emociones que van desde la vigilancia, acechanza, rabia, tristeza, humillación, abandono, violencia, alejamiento...
Y viendo hacia atrás, recuerdo más de una canción que ha sido escrita a partir de este sentimiento tan perturbador, tan inquietante... En verdad, cuando éste se apodera de nuestro ser puede llegar a ocuparnos por completo. Lo digo precisamente por mí, pues en una ocasión, probablemente la única, me ví envuelta en el llanto, sentí que espiaba, que buscaba atar los cabos sueltos en todo, buscaba trasfondos, intenciones ocultas, frases inconclusas, comprobantes de tarjetas, números celulares, investigaba situaciones reales o potenciales...Uff! Que es sumamente agotador ser celosa... A partir de ahí me dije: No más. Me tomo estas cosas con una sonrisa...
Y viene a mi mente una frase, cuyo autor no recuerdo, que dice que los celos por lo general son infundados, de otra manera son cuernos!

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miércoles, octubre 18, 2006

Does Mean Love Actually Means Love?

De niña estereotipaba el amor y pensaba que sería lo máximo, ese amor de besos apasionados que duran 20 minutos… Un amor que me apeteciese más que nada en el mundo entero. Un amor enorme que fuese lo primero de mi vida. El amor de "contigo pan y cebolla"…

Y me he dado cuenta de lo acostumbrada que estoy al amor mediocre. Es apacible, discreto, silencioso, el amor mediocre no entiende de gritos ni de lágrimas amargas, ni de puñetazos en la cama y comentarios malintencionados. Es fácil. Ese tipo de amor con el que las ausencias del otro no se hacen eternas e incluso a veces se agradecen. No da fiebre, ni náuseas, pero tampoco te llena de vida ni provoca contracciones en tu piel de las que levantan tus poros y estremecen tu cuerpo. Es el tipo de amor que no te duele, no deja huellas indelebles, se auto extingue sin mayores complicaciones, se deja llevar… En fin, cuadra con todo tipo de horarios y actividades en tu agenda. Es el tipo de amor en el que te sientas cómodamente, como en un sofá, y las pasiones verdes, o las rojas, no llegan a pasarte por la mente o el corazón. Carece de locuras y sonrisas tontas. Es que al amor mediocre le robaron las mariposas estomacales. Es de los que se instala en tu vida y se te hace terrible sacártelo del cuerpo.


Ahora me veo y la nueva concepción del amor, a la que estoy habituada, no ha calado del todo en mi interno…

Quiero un amor con el que pueda sentir el fuego. Quiero un amor que me sepa a palitos de coco, a bolón de fresa con chicle por dentro…

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jueves, octubre 05, 2006

Me, Myself & I


Muchas veces siento como si encontrara cerrada la puerta por la que yo quería entrar. Me siento atrapada. Tal vez no conseguí el empleo que quería, no se dio una relación o se presentó alguna otra situación que me obligó a cambiar de rumbo, salí más tarde de lo que pensaba y me agarró tremendo atasco, llovió el día que me puse los zapatos blancos, me dio gripe el fin de semana que me iba para la playa... No sé miles de cosas, triviales o no, que me hacen pensar que estoy sola en el mundo o que soy más infeliz que cualquiera, ¡Qué ilusa!

En momentos como éstos sé que cuando se cierra una puerta, es señal para mí de que en algún lugar se está abriendo otra, quizás más ancha, e incluso puede ser una pequeña ventana que Papá Dios me dejó abierta y que por mi tonta ceguera no había reparado en ella.

Puedo encontrar felicidad y satisfacción pese al cambio de planes. El cambio usualmente me trae grandes oportunidades para lograr bendiciones, si estoy preparada y dispuesta a recibirlas.

Ayer aprendí que siempre hay un arco iris que precede mis tormentas,
Que no hay distancias largas si cantas en el camino,
Y que al final, si saco cuentas, las lágrimas vinieron tantas veces como las sonrisas!

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jueves, septiembre 21, 2006

Voyeur


Ayer te observaba como si no estuviera presente. Como si fuera un fantasma sentada en una silla blanca de plástico. Pero al parecer mi mirada fue tan densa que me miraste. Me gustó esa mirada. Mucho. Entornaste los ojos, desenfocando y enfocando y tragando en seco, como de susto. En verdad mirarte es como mirar una serie en la tele nunca se sabe si sueñas o ves lo que va a pasar el día de mañana. Y no hablas, no, si resulta que a veces enmudeces como una tapia. Igual te regalo una sonrisa, porque te la mereces…

Sin embargo intento refugiarme dentro tuyo a contar margaritas, esperando que sea la última vez que tenga que hacerlo. Además, cuando tus ojos atrapan los míos me siento a salvo, y al mismo tiempo me provoca un saltito en el estómago y casi acto seguido me fumo una estrella de fuego y a través del humo vuelvo a observarte sin temor a lo que pueda venir después.

La realidad desaparece me agacho y me cobijo otra vez en tu interior, como una intrusa, sin que lo sepas... Pero paso las hojas de una revista de chicas y finjo estar anestesiada con la música de los Blink 182 en mi IPod.

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