miércoles, octubre 18, 2006

Does Mean Love Actually Means Love?

De niña estereotipaba el amor y pensaba que sería lo máximo, ese amor de besos apasionados que duran 20 minutos… Un amor que me apeteciese más que nada en el mundo entero. Un amor enorme que fuese lo primero de mi vida. El amor de "contigo pan y cebolla"…

Y me he dado cuenta de lo acostumbrada que estoy al amor mediocre. Es apacible, discreto, silencioso, el amor mediocre no entiende de gritos ni de lágrimas amargas, ni de puñetazos en la cama y comentarios malintencionados. Es fácil. Ese tipo de amor con el que las ausencias del otro no se hacen eternas e incluso a veces se agradecen. No da fiebre, ni náuseas, pero tampoco te llena de vida ni provoca contracciones en tu piel de las que levantan tus poros y estremecen tu cuerpo. Es el tipo de amor que no te duele, no deja huellas indelebles, se auto extingue sin mayores complicaciones, se deja llevar… En fin, cuadra con todo tipo de horarios y actividades en tu agenda. Es el tipo de amor en el que te sientas cómodamente, como en un sofá, y las pasiones verdes, o las rojas, no llegan a pasarte por la mente o el corazón. Carece de locuras y sonrisas tontas. Es que al amor mediocre le robaron las mariposas estomacales. Es de los que se instala en tu vida y se te hace terrible sacártelo del cuerpo.


Ahora me veo y la nueva concepción del amor, a la que estoy habituada, no ha calado del todo en mi interno…

Quiero un amor con el que pueda sentir el fuego. Quiero un amor que me sepa a palitos de coco, a bolón de fresa con chicle por dentro…

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