Fictional Foot Massage

En mi piso trabaja una muchacha, unos cuantos años más joven que yo, que de cuando en cuando se pone unas sandalias, que según ella la hacen sentir “sexy”, y tendrían que ver su cara y la picardía que quema en sus ojos cada vez que las lleva y se apoya en cualquier archivo, doblando una de sus piernas y batiendo sus pestañas y le comenta al primero que pase que se siente sexy…
Es sumamente graciosa… Esta mañana traía puestos otros zapatos, y la cuestioné por las sandalias y respondió con una expresión desganada que hoy tenía dolor en los pies.
Me puse a pensar la de veces que he sentido ese dolor en mis pies y todo lo que mis pies han hecho por mí… En verdad creo que en su caso hacía un paralelismo entre pies y corazón, no me consta, la juzgo por su expresión.
A mí me gustan mis pies, de hecho tengo como un fetiche en los zapatos… Mis pies me mantienen “en pie” día tras día, hace rato que lo vienen haciendo… Cuanto aguantan mis pobres pies... Veinte y cuatro horas, del amanecer al anochecer y todo lo contrario, un día tras otro.
Me han llevado lejos, me han hecho dar vueltas sobre lo mismo, me han permitido bailar hasta que me falte el aire… Me quitan el aburrimiento porque me pinto de colores las puntitas… Me han hecho subir escaleras que no llevan a ningún lado durante muchas horas de mi vida… Me han permitido ofrecer placeres entrelazándolos desnudos bajo impúdicas sabanas con otro par de pies… Acariciar un cuerpo ajeno con mis pies, deslizarlos por alguno que otro pecho en dirección sur y allí jugar a sentir como otras ganas le ganan a mi ganas…
No lo había pensado… Me gustan los masajes en los pies, me los hago yo misma, a menudo… Pero estoy añorando otras manos que los mimen, deseo una mirada pícara que mire mis ojos mientras en su boca desaparecen uno tras otro los deditos de mis pies, tan deliciosamente que pierdo de vista el color de sus puntas…
No lo había pensado… Me gustan los masajes en los pies, me los hago yo misma, a menudo… Pero estoy añorando otras manos que los mimen, deseo una mirada pícara que mire mis ojos mientras en su boca desaparecen uno tras otro los deditos de mis pies, tan deliciosamente que pierdo de vista el color de sus puntas…
Quiero un masaje de pies al estilo Pulp Fiction...

