Voyeur II
Recuerdo una pregunta que me hiciera un valiente, que trataba de ver mi verdadero yo. Me preguntó: “¿Qué te gusta?” En fracciones de un segundo me pasaron tantas cosas por la cabeza. Me sacó de mis pensamientos bombardeando de nuevo la misma pregunta… Con la misma agilidad, la que provoca quizás una noche de insomnio, respondí: “Mirar, lo que me gusta es mirar”.En verdad, me gusta salir a caminar, porque en carro no es lo mismo, absorber el olor de la calle, de la gente; sentarme en un café y esconderme tras la cubierta de un libro, y hasta en una fiesta, a pesar del bullicio, mirar, mirar… Adivinar lo que ocurre a mí alrededor, tejer fantasías que involucran historias de los personajes que comparten mi espacio…
Me gusta que me miren, con esa mirada que parece que te conocieran de un lado o que algo les motivó curiosidad, y que me dejen con las ganas de saber lo que fue. Me gusta ver la gente que me baja la mirada porque yo la miré. Me gusta sonreír mientras miro a la gente y hacer pulso de miradas, medir quién aguanta más… Me gusta, de vez en cuando, encontrar una cara triste, pero no por la tristeza, es porque me gusta encontrar emociones, sentimientos, tratar de imaginar lo que pasó en esa vida que refleja esa cara…
Me gusta ver los niños, sobre todo cuando comen helados, me gustan las caras felices y el placer que les provoca todo lo que derraman sus bocas… Me gustan las vitrinas de las tiendas con los tiesos maniquíes, a los que todo le sienta bien, menos los peluquines…
Me gustan los espejos, y mirarnos juntos cuando tenemos sexo, mientras tejo en mi mente todos los “te quiero” que jamás me dirás y una nube de besos me nubla el pensamiento cuando llega el momento en que dices que "ya"…

