lunes, octubre 30, 2006

... Sometimes Coffee Tastes Like Chocolate... Sometimes It Tastes Like Shit


Esta mañana mientras venía en el ascensor, accidentalmente vi mi reflejo y llegaron a mi cabeza una serie de imágenes pasadas que súbitamente se solapaban sobre mi reflejo actual.
Creo que esta mañana me di cuenta de que muchas cosas han cambiado en mí… Cosas de las que no me percaté hasta hoy. Como si hubiese estado en el plácido sueño de Bella Durmiente. Recordé la forma en como me reía contigo, que el café te gusta con dos de azúcar y “half and half”, recordé planes, recordé que estabas en los primeros números de mi discado rápido, recordé poppy seeds bagels…
Tan rápido como pude hice una evaluación de por qué en aquel momento no estaba en mi vocabulario la palabra dependencia. Creo que me gustaban mis rutinas o quizás sólo las hice costumbre… Lo raro es que no viniste solo a mi mente, te acompañaron muchos más…

Ya sólo sé que pasó el tiempo y todos dejaron de ser imprescindibles, algunos no han llegado más allá de ser simples paréntesis en mi vida, unos más importantes que otros... No sé, será la cercanía de mi cumple que me ha puesto reflexiva….

De pronto me vi pensando ¿dónde habrán quedado aquellos años, todo ese conjunto de horas, minutos y segundos? ¿Qué haré con las fotografías? ¿Habrá muerto el lenguaje no verbal construido entre nosotros? Caramba, ya no recuerdo números que marcaba como por inercia. Y gané verdaderas amistades, otras las perdí o las dejé ir, no sé. Y conocí el dolor pero también el amor. No me quejo. Además, ya poco importan los juicios a los que ya no están, lo que queda es homenaje.

Pensé en personas con las que ya no tengo nada en común, ¿se nos acabarían las palabras? Mi vida cambió, yo cambié. Algunos personajes continúan en escena….Otros, simplemente ya no están. Y he llegado a preguntarme qué fue de aquella persona... si también subirá en el ascensor y pensará en mi desde la distancia.

No sé. Cuando llegué a mi piso, volví a mi reflejo y sonriéndome a mí misma me soplé un beso.


Tal vez deba empezar a usar las escaleras, porque allí no hay espejos, y a leer los mensajes de texto en mi celular de alguien hermoso que me escribió: "Y hoy, se puede?"... Olvidar lo de los veinte y once, aprender cómo le gusta el café a otras personas y sonreír.

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