jueves, octubre 29, 2009

Chocolate Lovers


Me encanta el olor del chocolate, el que despide cuando pasa por calor para derretirse. Reconozco que a veces la paciencia me abandona y me desespero buscando sentir el olor, el sabor, el color del chocolate fundido...
Para fundir chocolate lo más importante es andarse sin prisas, pues hasta el más mínimo cambio de humor puede arruinarte el resultado. Mi receta es simple, cuenta con unos pocos pasos, pero lo más importante es andarse sin prisas, como los primeros besos de los amantes...
Troceo la barra de chocolate con unos pocos golpes de martillo o cuchillo o rayador, depende del clima, la calidad del chocolate, y la ira... Coloco en un recipiente los trozos. Acto seguido, mezclo en el mismo recipiente del chocolate una pequeña cantidad de mantequilla, muy poquita al principio, como los primeros besos de los amantes. Llevo a baño de María, aunque puede hacerse en cualquier baño, y cuidadosamente lío una sustancia con la otra.
Pacientemente, revuelvo y observo la aleación; una vez parece un fluido uniforme, le pongo un poquito de licor; sigo revolviendo con la mezquina muy despacito, pero constante, como los primeros besos de los amantes.
Desmonto del fuego lento; saco el recipiente del calor del líquido incoloro y tibio; y, a partir de la densidad y satín de la mezcla de olor delicioso del color de mis ojos, llevo un puntito a mis dedos, luego a mi boca, y una vez dentro me entrego al placer, exploto en deseo, como los primeros besos de los amantes.

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lunes, enero 22, 2007

The Sun Always Shines On TV

Hoy harán dos meses que se vieron al inicio de otoño, bajo la luna del penúltimo mes. Esa misma luna que horas después venció al sol y les sorprendió abrazados sin saberse amar. Pasaron más noches, más tardes, más lunas, más soles, que los enseñaron a andar caminos extraños que habían sido andados por ellos mismos en otros cuerpos, con otros soles, con otras lunas, con otras lluvias, con otros rostros… No importa ya, la intención era la misma, era la de amarse como sólo lo hacen los amantes para los que el tiempo no existe, los que sonríen unos a otros sin entender por qué, los que gravitan uno hacia el otro sin poder explicarlo, los que miran a la luna esperando a que llegue la primavera. Hoy no están compartiendo coordenadas, pero siempre estará el sol, siempre estará la luna y los días de lluvia y los amaneceres y todas las cosas que vivieron juntos en esta vida y en otras tantas en las que sus manos hechas una se ofrecieron la una a la otra el calor que hizo nacer el sol hoy tibiamente besa sus frentes y les hace sonreír.

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