Happiness Happens

Que he descubierto una nueva forma de empacar el ánimo y la alegría. Que es una tontería, pero hay que tener gracia y elegancia hasta para ser una buena tontería. Un email con un par de líneas, que cierra con un abrazo. Palabras que te estremecen, que apelan a tus sentires más íntimos. A veces, es sólo una frase, pero una frase que me pone la cara como un tomate. Palabras que envuelven mi cuerpo como lo envuelve un abrigo en las tardes de frío. La mitad superior de mi cuerpo se ensancha, se aceleran mi respiración y mi pulso, se me escapan sonrisas sin dientes, y mis ojos evocan guiños cómplices de sonrisas pícaras. Vuela mi mente, sí, vuela. Me lleva a lugares desconocidos en esta vida. La otra mitad de mi cuerpo echa a andar mis pies y me devuelve a la Tierra. Pero, ¿cómo volver a la Tierra cuando tienes en la boca una mezcla del sabor de la ilusión de una poesía con refresco de merengue? Aunque sea una tontería, ¿cómo no sucumbir al placer del ahora con cada palabra llena de alegría doblada cuidadosamente en forma de email?

