
Que el saldo no es negativo. Que la balanza no se inclina más hacia tu lado que hacia el mío. Pero, he de decirte, que aunque muy breve fue tu estancia en estos lares, tuvo algo de sentido. Pero, contigo o sin ti la vida sigue. Sigue inexorablemente. Y aunque Mafalda y Mich quieran parar el mundo y bajarse, el chofer no da parada. Igual, en mi balance de situación la conclusión no es la misma. Últimamente, no vivo, no uso el tiempo, lo procrastino. No me ha gustado el sabor de los buenos momentos, al menos últimamente. Estoy viviendo a la filosofía de Homero Simpson, no estoy pensando, para creer que si no lo pienso no existe. Y hace unos días que vivo una vida fingida, porque para mí el tiempo, las horas, los días no son más tic tacs del reloj que necesito que pasen. Soy una consumidora de tiempo. Parezco un reloj de cuenta regresiva que no sabe hasta dónde llega. No lo vivo, sólo lo consumo, lo gasto, lo agoto... Difiero pensamientos, emociones y sentimientos. Los mando a un porvenir que no llega nunca. Aplazo…Y todo porque espero que el tiempo llegue a curar heridas pasadas. Porque una vez me dijeron que el tiempo lo cura todo. Quiero saber si el tiempo me curará el dolor de tu ausencia. Pero él sigue pasando, no se deja vencer con ruegos. La vida sigue.
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